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Guaviare

 

Nukak Makú

 

En años recientes se encontró un grupo itinerante de nukak makú que había permanecido aislado de otras gentes por mucho tiempo, integrado por unas cuarenta personas; fue localizado en cercanías de Calamar, departamento de Guaviare. Los nukak permanecen de dos a tres días en sus campamentos, cerca de fuentes de agua y recursos de pesca; también les son necesarios las frutas silvestres y hojas de platanillo para elaborar la cestería.

Cacería y recolección

 

Los nukak makú son identificados como cazadores nómadas armados de arcos y flechas de puntas envenenadas. Suyos son la cerbatana y los elementos de cacería, mientras los sistemas de cultivo de yuca brava son limitados. Habitan en campamentos no permanentes y se dedican a la pesca, la cacería y la recolección. 

Los productos de huerto los adquieren en intercambio con indígenas ribereños. Ellos –habitantes de zonas selváticas interiores– aportan carne ahumada; productos frutales de la selva; productos para techar casa; cestos; curare –veneno para los dardo de cacería; en tanto que a los grupos que hacen intercambio les proporcionan ají , yuca en forma de casabe fariña y tabaco. 

Los ribereños aportan mercancías occidentales: ollas, anzuelos, cuchillos, ropa, sal.

Los nukak makú son profundos conocedores de la selva y de sus recursos: identifican las especies de plantas y animales, las épocas y sitios convenientes para cazar, pescar o recolectar. Ellos colocan en una importante posición a otros grupos amazónicos. 

Orígenes

 

La historia del origen del mundo de los nukak makú refiere del acto de la creación de la tierra hecho por Idn Kamni, quien utilizando su saliva y tierra hizo el mundo antes de que fuera quemado por las llamas que vinieron desde abajo del Río Venado: “la primera gente vino al mundo en una canoa culebra que desovó en los rápidos del Río de La Leche, viniendo por el Río Venado, al cual fluyen todos los ríos de este mundo. Idn Kamni obtuvo la noche, el sol estaba detenido y al tumbar el árbol de Ye se formó el río. Los jaguares comieron el clan de Idn Kamni y éste los vengó al darles muerte con el rayo. Luego Idn Kamni hizo goma de balata y soplando con humo hizo una mujer culebra que quería como esposa y con ella tuvo un hijo; de su vagina de dientes de piraña gestó las alimañas de este mundo. 

Idn Kamni buscó otra mujer, la vomitó pero esta mujer agutí se fue a la casa de los buitres a quienes Idn Kamni tuvo que ahogar; después de la búsqueda de miel tuvo que matar a su mujer. Entonces Idn Kamni hizo un baile y se fue al cielo”. 

Animales y plantas como ancestros

 

Su forma de organización en clanes descendientes de animales o plantas –el gavilán, el águila, la mandioca– no permite que personas considerados hermanos se puedan casar, de tal manera que no es posible buscar pareja dentro del mismo clan, por eso prefieren encontrar sus parejas en otros clanes. 

La leyenda del Yuruparí 

 

“De cómo los hombres se apropiaron de las flautas sagradas”. 

En un principio había en la tierra dos personas: una hacía cosas buenas y se llamaba Tupana; hacía el bien. El otro personaje era Yuruparí, amigo del juego, las borracheras y los bailes. La palabra Yuruparí significa Diablo en Guaraní.

Yuruparí era amigo de mucha gente; lo contrario a Tupana, que tenía pocos seguidores. Un día Tupana resolvió matar a Yuruparí para no tener más dificultades y enemistades con él. Hizo una hoguera grande y allí quemó a Yuruparí; una vez hecho cenizas, vinieron sus amigos y con gran tristeza quedaron silenciosos.

Pasaron muchos días. De las cenizas retoñó una palma llamada pachua, que se convirtió en una mujer muy bonita. Vinieron mujeres al lugar y al mirar la palma tan hermosa llamaron a los hombres para convenir con ellos en tumbarla y construir un instrumento que imitara la voz de Yuruparí. Éste era el recuerdo viviente de Yuruparí. Tres pedazos de palma fueron suficientes para hacer el instrumento que imitó perfectamente su voz. Desde entonces las mujeres fueron las poseedoras del gran Yuruparí. Lo tocaban en las mañanas cuando iban al baño. 

Las mujeres tenían la tarea de traer pepas del monte para que los hombres hicieran los oficios domésticos. Con el correr del tiempo, los hombres se aburrieron de ser ellos los llamados a hacer los quehaceres del hogar.

 Además Yuruparí era hombre y las mujeres no deberían estar con él. Una sola reunión fue suficiente para que los hombres acordaran unánimemente ir a la mañana siguiente a donde las mujeres acostumbraban tomar el baño en el río, con el fin de quitarles el Yuruparí. Todos ellos armados con bejucos fueron al lugar donde se encontraban las mujeres bañándose y azotándolas las obligaron a entregar el Yuruparí. 

Encontraron una mata de yuca y entonces hicieron chicha, tal como la hacía Yuruparí; desde entonces, los hombres acordaron que las mujeres no podían ver a Yuruparí. Descubrieron que la chicha era preparada con caldo de maní llamada manicuera y que esta manicuera era la misma sangre de Yuruparí: la chicha es sangre de Yuruparí porque éste se convirtió en yuca al ser quemado por Tupana. Por eso el hombre domina en la casa y la mujer trabaja en la casa y en la chagra. Los hombres acordaron que las mujeres no pueden ver a Yuruparí.

El Motorista Sin Cabeza 

El Compadre Bototo

Se cuenta que en el año 1973, entre los primeros colonos que recorría las estribaciones del río Guaviare con un motor fuera de borda, se encontraba un hombre de gran experiencia en leer el río y manejar le relinga; sin embargo, una noche sin luna sufrió un accidente que lo llevo a la muerte, este funesto suceso le costo literalmente la cabeza, que perdió con la hélice de su embarcación. Según cuentan los pescadores, por las noches se escucha el sonido del motor y en algunas ocasiones se ve un ser hierático que se presenta en las márgenes del río y no tiene cabeza. 

Hay un árbol conocido como Compadre Bototo que según cuentan tiene poderes curativos sobre los niños que se “hielan”, pues sus madres los ofrecen al árbol para que los salve y en ofrenda cuelgan en sus ramas prendas de ropa de los niños enfermos, así que no es extraño encontrar en Guaviare “árboles vestidos”, los cuales deben saludarse porque de lo contrario las personas pueden hincharse. 

El Pata de Tarro 

La Reina Nona

Un viajero contrajo una infección severa en una de sus piernas mientras hacia una de sus correrías por la selva. 

Como castigo la selva fue deteriorando su pierna hasta convertirla en un foco de pestilencia, lo que llevó a este viajero a guardar su pie dentro de un tarro de manteca; sin embargo, la infección estaba tan avanzada que quien recorría sus pasos se infectaba, es así que de vez en cuando por la selva se escuchan sus pasos sonoros y los viajeros evitan seguir el sendero que proyecta el sonido del Pata de Tarro. 

Un alcalde de San José decidió hacer un reinado de belleza con los diferentes gremios, proponiendo que cada uno presentara su candidata; sin embargo, por descuido no invitó al certamen al gremio de los carniceros, mejor conocidos como los “chimberos”; resulta que llegó el día de la caravana que presentaba a las diferentes candidatas en sus carrozas; por lo general eran muchachas hermosas, que estaban felices por participar en tan magno evento. 

Comenzado el desfile, y en medio de la algarabía, apareció una carroza que no estaba dentro de la programación; era la de los chimberos, que propusieron a una mujer de raza negra que tenía unos sesenta años de edad y se conocía en todo el pueblo como La Mona. Era una mujer muy carismática y querida por la mayoría de la población, que al verla no pudo más que felicitar la agudeza y el ingenio de este gremio; el regocijo del publico obligó al burgomaestre a permitir su participación no sin la claudicación de algunas candidatas que tomaron esto como una afrenta; La Mona resultó ser la ganadora del certamen.

   
SINIC Sistema Nacional de Información Cultural de Colombia